Audi Q7 2020: primera prueba

Lanzada en primavera de 2015, la segunda generacin del Audi Q7 mereca ya una revisin. No ha habido grandes cambios ni desde el punto de vista esttico ni desde el dinmico, pero s encontramos una importante actualizacin cuando nos ponemos a sus mandos.

Y, para ello, nos hemos desplazando al famoso Anillo de Kerry, en el suroeste de Irlanda. Si nunca has estado allí, te recomiendo firmemente que no lo dejes pasar. Aparte de su salvaje belleza natural, este trocito de tierra desgajado de Europa cuenta con unas carreteras fascinantes en las que los casi dos metros de anchura (1,97 metros sin contar los espejos) de la carrocería ocupan literalmente todo el carril.

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Algunos de sus firmes están, además, terriblemente bacheados, con ondulaciones diagonales que resultan especialmente peligrosas cuando vas deprisa y que ponen de manifiesto lo bien que funciona la suspensión neumática (en modos Auto o Comfort).

Así que, una vez habituados a conducir por el lado «equivocado» y a ocupar buena parte de la anchura total disponible, la diversión está garantizada, y es difícil encontrar un mejor escenario para comprobar lo eficaces que pueden llegar a ser los muelles neumáticos en los más variados escenarios.

Hemos probado dos unidades del Audi Q7, en ambos casos con sistema de dirección en las cuatro ruedas. Su influencia se nota al volante, y mucho. El coche es más ágil de lo que cabría esperar. No se trata tanto de que su parte trasera se sienta nerviosa, que no, sino de la percepción de que las reacciones al volante son especialmente rápidas para un vehículo que pesa cerca de 2,4 toneladas.

Parte de la magia está también en una relación más directa de un volante que se conforma con 2,4 vueltas entre topes (media vuelta menos que antes del restyling), un valor más habitual en un compacto deportivo que en un gran todocamino familiar de representación.

Audi Q7: así son sus motores

La gama mecánica está compuesta, en el momento de su lanzamiento, por un motor diésel de tres litros y 231 CV (que responde a la nomenclatura Q7 45 TDI y podrá adquirirse a partir de septiembre desde 71.000 euros), así como una versión del mismo bloque potenciada hasta los 286 CV (Q7 50 TDI).

Poco más adelante aparecerá el Q7 55 TFSI, que dispone de un propulsor de gasolina de tres litros que desarrolla 340 CV, y que es el motor que montaban los Q7 que probamos en la isla. Después llegará el SQ7, un diésel V8 de cuatro litros que alcanzará los 435 CV. Y, finalmente, habrá también un Q7 híbrido.

No obstante, todos los Q7 cuentan con un sistema de micro-hibridación compuesto por una pequeña batería de 48 voltios y un motor eléctrico integrado en el cambio que permite ahorrar, según Audi, hasta 0,7 litros cada 100 kilómetros, además de suponer la clasificación del vehículo con la etiqueta Eco de la DGT.

Otra de las diferencias más interesantes de este renovado Audi Q7 es la posibilidad de montar faros láser, que emplean la misma tecnología estrenada por el Audi R8, pero donde realmente percibiremos un importante cambio es en el interior, ya que el salpicadero adopta la configuración estrenada por el Q8, con dos enormes pantallas de alta resolución perfectamente retroiluminadas independientemente de las condiciones lumínicas ambientales.

Audi Q7: así es el interior

La que se sitúa frente al conductor, de 10,1 pulgadas, ofrece mucha información simultáneamente y abundantes posibilidades de configuración. Lo único que no nos convence es que el indicador de combustible restante esté fuera de la pantalla y se divida en ocho tramos, con un diodo led para cada uno de ellos, por lo que cada vez que se apaga un led es como si perdiéramos, de golpe, algo más de 10 litros de combustible, generando una falta de precisión en la información mostrada que no se produciría con una aguja bien calibrada, ya sea real o representada digitalmente.

Y en la zona central del salpicadero aparece ahora la pantalla de la interfaz MMI, de 8,6 pulgadas, táctil y reactiva. De hecho, la interfaz puede controlarse también por voz y mediante el mando circular, que es además un touchpad sobre el que se pueden dibujar letras y símbolos con el dedo; nada que no hayamos visto ya en la gama alta de Audi, pero que sí supone una importante renovación en el caso del Q7.

Exteriormente, reconocerás el nuevo Q7 por el patrón lumínico de sus faros y por su parrilla octogonal. Mide un centímetro más que antes (ahora llega a los 5,06 metros), pero en realidad hay que fijarse para tener realmente claro que estamos ante un vehículo remodelado.

No obstante, lo mejor de todo es que, aunque los cambios son discretos, en general han supuesto un avance en todos los aspectos y mantienen a este Q7 como uno de los todocaminos más habitables y confortables del mercado, sin que sus dimensiones o su masa supongan un impedimento para realizar una conducción dinámica.



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