Cuatro deportivos de referencia, cada uno con un motor diferente. Cul elegir?

Hemos enfrentado al Porsche 718 Cayman GT4 con tres de sus prncipales rivales. Cada uno recurre a una solucin mecnica diferente para el propulsor y te las desgranamos a continuacin.

Además de las claras diferencias de sus carrocerías, estos cuatro modelos cuentan con otros tantos motores de planteamientos completamente diferentes. A priori, y sobre el papel, quizá el menos arriesgado sea el del BMW M2 Competition. Cuenta con un bloque de seis cilindros en línea y 3.0 litros de cilindrada sobrealimentado por dos turbos para conseguir una potencia de 411 CV y 550 Nm de par, por lo que se puede decir que en BMW han jugado sobre seguro. Es más, al conducirlo, la respuesta de ambos turbos es la responsable de que se muestre tan pletórico a cualquier régimen.

El Porsche es el más tradicional, y el único que apuesta por una mecánica atmosférica. Prescindir de la sobrealimentación obliga a jugar con una mayor cilindrada, así que su motor de seis cilindros opuestos se va hasta los 4.0 litros, y su sistema de distribución variable toma un papel un poco más importante que en sus rivales para tratar de eliminar la ventaja de los turbos. Con 420 CV, está claro que en Porsche han hecho bien los deberes, si bien la ausencia del turbo no le permite obrar milagros a la hora de hablar del par máximo, que en este GT4 se queda en 420 Nm.

El Audi apuesta por un casi exclusivo motor de cinco cilindros en línea, una configuración que, básicamente, emplean ellos y, hasta no hace mucho, algún otro coche como el Ford Focus RS. Su cilindrada es de 2.5 litros, utiliza inyección directa o indirecta en función de las necesidades (como el Mercedes; el BMW y el Porsche son de inyección directa) y está sobrealimentado por un turbo, un conjunto que le permite llegar hasta los 400 CV y 480 Nm de par. Es una configuración peculiar que, además de un característico sonido, tampoco es que parezca aportar mayores ventajas; si bien como hemos visto el resultado no es malo en absoluto.

Comparativa: El Porsche 718 Cayman GT4 se enfrenta a su examen final

El Mercedes es, sin duda, el que ha apostado por la solución más agresiva. Extraer 421 CV y 500 Nm de par de un motor de sólo 2.0 litros de cilindrada y cuatro cilindros resulta, cuando menos, curioso y sorprendente. Montar el motor más pequeño de la comparativa tiene ventajas innegables, como tener menos peso sobre el eje delantero, algo que siempre favorece un mejor comportamiento en curva.

Sobre el papel, también podría servir para homologar el consumo de carburante más bajo de todos, pero con una media oficial de 9 L/100 km, la diferencia es mínima comparada con la del TT, que se queda en 9,1 L/100 km, y en la práctica gasta tanto como el Audi o el BMW cuando decides ir a fondo. Es más, y ya que hablamos de consumos, lo cierto es que el Cayman es el que menos gasta cuando se trata de ir deprisa por carretera, pues durante toda la prueba lo habitual era moverse en medias reales de 13-14 L/100 km mientras que, a ese mismo ritmo, en sus tres rivales el ordenador rara vez bajaba de los 15-16 L/100 km.

Pero, volviendo al Mercedes, de lo que no hay duda es de que el único turbocompresor que hay bajo el capó de este A 45 S debe trabajar más que los mecánicos de Carlos Sainz, pues gracias a él tanto las prestaciones como la forma de responder son impactantes para un motor tan pequeño.

 



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