Nuevo Toyota Land Cruiser 2021: primera prueba fuera del asfalto

Una actualizacin del motor del Toyota Land Cruiser, que pasa a entregar 204 CV, es la principal novedad de este todoterreno japons que hemos podido probar en su medio natural: fuera del asfalto.

Toyota España nos tenía preparada una intensa jornada en la que hemos podido probar su gama 4×4 justo donde hay que hacerlo: fuera del asfalto. En la actualidad, la oferta 4×4 de Toyota está claramente polarizada, con los Toyota RAV4 y Highlander como modelos pensados para ciudad y carretera pero dotados de ciertas capacidades para rodar fuera del asfalto, tarea esta última para la cual los Toyota Land Cruiser e Hilux están claramente mejor adaptados.

La actual generación del Toyota Land Cruiser se presentó en Namibia en 2018, como te contamos en este enlace y en un amplio reportaje en el número 213 de la revista Fórmula TodoTerreno. La llegada de la normativa de emisiones Euro 6 supuso una cierta involución mecánica en términos de potencia, con un nuevo motor 2.8 de cuatro cilindros que rendía 177 CV y 450 Nm (30 Nm menos en el caso de las versiones manuales).

Se trataba, sin duda, del talón de Aquiles de este extraordinario todoterreno, un aspecto que ahora ha sido corregido con una evolución mecánica que lleva la potencia hasta los 204 CV, mientras que el par motor sube hasta los 500 Nm, si bien las variantes manuales siguen manteniendo ese tope de 420 Nm para garantizar la fiabilidad de el conjunto de caja de cambios y embrague.

El Toyota Land Cruiser, fuera del asfalto

Nuestra prueba, breve pero intensa, ha transcurrido totalmente fuera del asfalto, en un recorrido en el que los caminos bastante sencillos aunque con algunas pendientes pronunciadas se combinaban con zonas trialeras. Lo primero que nos ha llamado la atención es que el motor parece tener una respuesta claramente más generosa en la zona baja del cuentarrevoluciones, lo que hace que la evolución por todo tipo de terrenos sea más fluida.

En este sentido, un primer consejo es desconectar el modo de conducción Eco y circular en el programa Normal o en Sport. Esto en realidad es solamente necesario cuando no usemos la reductora, ya que al conectarla se conmuta una curva de respuesta del acelerador específica, mucho más dosificable que la del modo Eco, que es menos progresiva para forzarnos a usar el motor con baja carga.

Hemos de decir que la unidad probada era automática, sin el sistema Crawl Control, ya que el Toyota Land Cruiser está disponible con cuatro acabados (GX, VX, VXL y Limited), así como con dos cajas de cambio (manual o automática, en ambos casos de seis velocidades), y en función del acabado y la transmisión varían los recursos disponibles.

En cualquier caso, independiente de la versión, todos los Toyota Land Cruiser se construyen sobre un chasis de largueros y travesaños, con el motor y el cambio montados longitudinalmente, una caja tránsfer que reparte el par de forma permanente a las cuatro ruedas e integra tanto un diferencial autoblocante Torsen que puede bloquearse al 100 % manualmente como la reductora.

Asimismo, todos los Land Cruiser disponen de ABS con programa todoterreno y suspensiones de largo recorrido, independientes en el tren delantero y mediante eje rígido con brazos longitudinales, barra Panhard y muelles en el tren trasero.

A partir de aquí, en función del equipamiento sumaremos elementos como el Crawl Control (un control de avance lento que también gestiona diferentes modos de actuación del control de tracción), el Multi Terrain Select (la interfaz de escenarios todoterreno), las barras estabilizadoras desconectables y, próximamente, el bloqueo del diferencial trasero, que volverá a estar disponible en las versiones VX y VXL; una gran noticia para los usuarios más todoterreneros.

En caminos sencillos, lo único que debemos hacer al conducir el Land Cruiser es apuntar con el volante hacia donde queremos ir y modular el acelerador y el freno. El confort es razonablemente bueno, a pesar de que las ruedas de la unidad probada habían sido infladas en exceso para reducir el riesgo de pinchazos en las zonas más pedregosas.

Cuando el terreno se complique, podemos recurrir al bloqueo del diferencial central, si bien es conveniente llevarlo abierto siempre que sea posible, para disponer de mejor radio de giro y evitar esfuerzos innecesarios a la transmisión.

El Toyota Land Cruiser, en zonas trialeras

En las zonas trialeras, el Toyota Land Cruiser se crece. A pesar de que conducimos una variante de carrocería larga y no podemos separar los bajos del suelo, sus capacidades de franqueo son sobresalientes. La reductora y el convertidor de par (de bloqueo variable) va a permitirnos superar obstáculos difíciles de manera bastante fluida. Sí que es cierto que cuando la altura libre al suelo escasee, deberemos tener mucho cuidado con la compresión de las suspensiones delanteras, que al contar con un tarado blando para favorecer la articulación de las ruedas y el confort, pueden comprimirse bastante si no tenemos cuidado y propiciar el impacto de los bajos con los obstáculos.

Para evitarlo, hay dos recursos que podemos usar, aparte, claro está, de la reductora y el bloqueo del diferencial. Uno es el ralentí forzado, que se activa mediante el pulsador rotulado «Idle up». No aumentará el régimen de ralentí (antiguamente sí lo hacía) salvo cuando el motor esté frío, pero sí evitará que el ralentí pueda caer y, en ciertas circunstancias. El segundo y más importante recurso es la técnica de conducción con dos pies.

Para superar ciertos obstáculos como grandes pedregales en los que las ruedas constantemente suben y bajan, lo que nos obliga a acelerar y frenar, lo mejor es retener el coche con el pie izquierdo mientras aceleramos de forma más o menos constante con el derecho lo necesario para pasar el obstáculo. Si conseguimos coordinar bien el uso del pie izquierdo (el verdaderamente importante aquí), los momentos en los que las ruedas descienden el obstáculo, el vehículo se acelera y las suspensiones se comprimen serán mucho más progresivos.

La actual gama del Toyota Land Cruiser

En la actualidad, el Land cruiser se vende con carrocerías corta y larga. La primera está disponible, con acabado básico GX, por 40.000 euros. El siguiente escalón (VX) supone desembolsar 44.500 euros. A cambio, contaremos con elementos como el control de crucero, la cámara trasera, el climatizador de dos zonas, el volante de cuero, los estribos laterales, un equipo de audio mejorado, toma de corriente doméstica en el maletero, alarma y llantas de aleación. El VX está, asimismo, disponible con cambio automático, y su precio alcanza los 47.400 euros.

Por el VXL, que únicamente se ofrece con cambio automáticos, habrá que desembolsar 55.800 euros. A cambio, dispondremos de llantas de 19 pulgadas, estabilizadoras desconectables, techo solar, asientos calefactados, ajuste eléctrico del volante, control de crucero adaptativo y faros led inteligentes.

En los Land Cruiser de cinco puertas, los precios arrancan en los 43.100 euros de la variante GX y se cierran en los 73.600 del Limited, con cambio automático y siete plazas.

 



Fuente: https://www.autofacil.es/toyota/land-cruiser/2021/03/25/primera-prueba-toyota-land-cruiser/61559.html

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